Puerto Santa: En la búsqueda de sus secretos
Al parecer se trataba de una simple salida de estudios para la aplicación de los contenidos en el campo realizados en clase, se necesitaba de un sitio estratégico que cumpliera con todos los requerimientos en la elaboración de nuestros relatos .Así que por una votación “casi democrática” el lugar elegido fue el Valle de Santa, por tanto procedimos acordar la fecha, hora y el punto de partida hacia nuestra expedición llegado el debido momento nos embarcamos rumbo al distrito Santa a unos 30 minutos en combi de la línea “E”.
El “Sancta María de la Parrilla” como así fue su nombre original fue fundado el 2 de agosto de 1562.
El Valle de Santa era nuestra meta, en la cual enrumbamos camino abriéndonos paso a la aventura en medios de cultivos sin saber realmente que nos aguardaba, totalmente desorientados dábamos vueltas sin saber a donde dirigirnos preguntando a todo quien se cruzara por nuestro paso y que nos indicara el camino hacia la laguna más próxima, sin rumbo alguno decidimos nuestro nuevo objetivo seria llegar al Puerto Santa algo muy fácil de llegar solo teníamos que cruzar la carretera y caminar un poco sentir la agradable frescura de la brisa del mar ,aparentemente seguíamos el sendero correcto pero nuestra mala racha no parecía dejarnos del todo ,sólo nos quedo seguir las indicaciones de algunos campesinos y dejarlo al destino , es así que otra vez los cultivos volvieron a ser el escenario pero esta vez venían acompañados de fango y lodo que lograron que algunos entran en pánico como teniendo temor a saltar una pequeña acequia otros casi por un instantes se quedan abandonados en medios de los arbustos y aquellos que nos obligo a sumergimos en una pequeña laguna obligándonos a arrojar nuestras zapatillas al otro extremo para así poder llegar a nuestro destino que desde una pequeña distancia se podía ver a la vista de todos.
El mar estaba frente a nosotros pero no era ciertamente lo que esperamos, al caminar por sus orillas parecía una simple caleta de pescadores artesanales que no tenía nada que ofrecer, mientras caminaba refrescando mis cansados pies por sus orillas y veía sus aguas grises nunca imagine que los barcos que venían de ultramar con dirección a Panamá se provenían de agua dulce en este puerto algo muy difícil de conseguir en otras costas , las pocas casas que se observaban desde los lejos quizás anteriormente fueron chozas de totoras abundantes en Puerto de Santa .” entre cosas mas es lo que encierra este rustico puerto que fue una pieza calve en la historia de nuestro país que tenemos de conocerla porque forma parte de nuestra realidad.
Al parecer se trataba de una simple salida de estudios para la aplicación de los contenidos en el campo realizados en clase, se necesitaba de un sitio estratégico que cumpliera con todos los requerimientos en la elaboración de nuestros relatos .Así que por una votación “casi democrática” el lugar elegido fue el Valle de Santa, por tanto procedimos acordar la fecha, hora y el punto de partida hacia nuestra expedición llegado el debido momento nos embarcamos rumbo al distrito Santa a unos 30 minutos en combi de la línea “E”.
El “Sancta María de la Parrilla” como así fue su nombre original fue fundado el 2 de agosto de 1562.
El Valle de Santa era nuestra meta, en la cual enrumbamos camino abriéndonos paso a la aventura en medios de cultivos sin saber realmente que nos aguardaba, totalmente desorientados dábamos vueltas sin saber a donde dirigirnos preguntando a todo quien se cruzara por nuestro paso y que nos indicara el camino hacia la laguna más próxima, sin rumbo alguno decidimos nuestro nuevo objetivo seria llegar al Puerto Santa algo muy fácil de llegar solo teníamos que cruzar la carretera y caminar un poco sentir la agradable frescura de la brisa del mar ,aparentemente seguíamos el sendero correcto pero nuestra mala racha no parecía dejarnos del todo ,sólo nos quedo seguir las indicaciones de algunos campesinos y dejarlo al destino , es así que otra vez los cultivos volvieron a ser el escenario pero esta vez venían acompañados de fango y lodo que lograron que algunos entran en pánico como teniendo temor a saltar una pequeña acequia otros casi por un instantes se quedan abandonados en medios de los arbustos y aquellos que nos obligo a sumergimos en una pequeña laguna obligándonos a arrojar nuestras zapatillas al otro extremo para así poder llegar a nuestro destino que desde una pequeña distancia se podía ver a la vista de todos.
El mar estaba frente a nosotros pero no era ciertamente lo que esperamos, al caminar por sus orillas parecía una simple caleta de pescadores artesanales que no tenía nada que ofrecer, mientras caminaba refrescando mis cansados pies por sus orillas y veía sus aguas grises nunca imagine que los barcos que venían de ultramar con dirección a Panamá se provenían de agua dulce en este puerto algo muy difícil de conseguir en otras costas , las pocas casas que se observaban desde los lejos quizás anteriormente fueron chozas de totoras abundantes en Puerto de Santa .” entre cosas mas es lo que encierra este rustico puerto que fue una pieza calve en la historia de nuestro país que tenemos de conocerla porque forma parte de nuestra realidad.
